Querida YellowMellow:

Acabamos de ver un vídeo en el que explicas que no te sientes mujer, y no hemos podido evitar escribirte para decirte algo muy importante, por si podemos aliviar tu incomodidad aunque sólo sea un poquito. Has de saber que los sentimientos que experimentas y que describes muy bien en tu vídeo los tenemos todas las mujeres y los tienen también muchos hombres. Pero sobre todo las mujeres, y muy especialmente las mujeres homosexuales. Las lesbianas, vaya (lesbiana hay que decirlo más).

Dices no ser experta en género, y aunque nosotras tampoco, hemos leído e investigado muchísimo al respecto y hemos llegado a la conclusión (como han hecho muchas mujeres maravillosas antes que nosotras) de que, siendo el género la herramienta del sistema para separar a las personas en dos categorías rígidas y opuestas (a través de la imposición de roles absurdos culturalmente creados, a los que haces referencia en tu vídeo en forma de juegos infantiles), tenemos el firme convencimiento de que lo mejor para todos, pero en especial para todas, sería acabar con el sistema de género. Sin género seríamos personas libres y felices, sin ataduras ni jerarquías, y hombre y mujer (e intersexual) únicamente se diferenciarían en su biología. Pero nuestra biología nunca condicionaría nuestra personalidad, ni nuestros sentimientos, ni nuestra manera de expresarnos o relacionarnos. Porque la ciencia ya ha demostrado muchas veces que los cerebros sexuados no existen.

Sin género la masculinidad y la feminidad no existirían tampoco, a cambio habría tantas formas de ser y de expresarse como personas hay en el mundo, sin ningún tipo de atadura social ni de etiqueta: ni genderfluid, ni género neutro, ni genderqueer. No necesitaríamos nada que nos reduzca a nada, seríamos libres e infinitos. La solución no es hacer más cajitas en las que meternos, cada una con una serie de requisitos a los que atenernos si queremos permanecer en ella o si no movernos a otra. La solución es eliminar la caja rosa y la caja azul, porque, admitámoslo, nadie entra al 100% en una o en otra (ni lo haría en ninguna otra caja adicional que nos inventemos). Especialmente las mujeres, porque a nosotras ya nos metieron en la horrible caja rosa antes incluso de nacer, y las que estamos consiguiendo salir de ella poco a poco no queremos meternos en otra. No queremos cajas. Queremos libertad (seguro que sabes de lo que hablamos).

Nos da mucha pena que pienses que el vídeo que hiciste sobre las Desventajas de ser MUJER no está bien. Claro que está bien. Está perfectamente que hables de tus experiencias siendo mujer, que es justamente lo que han intentado impedir que hagamos las mujeres durante siglos y siglos (con mucho éxito, por cierto).
Algunas de las cosas de las que hablas nos las ha hecho el género. No tienen nada que ver con nuestra biología, no son innatas; son impuestas. Y nos sale muy caro desafiar esas imposiciones, por eso tantas mujeres han aprendido a aceptarlas en sus vidas de manera natural. Pero de naturales no tienen nada, y las que lo sabemos, aunque sea de manera inconsciente, nos sentimos exactamente igual que tú.

No nos sentimos mujeres, porque realmente no sabemos qué es sentirse mujer, y a pesar de todo lo que hemos leído y de todas las mujeres a las que hemos preguntado, no hemos conseguido que nadie nos lo explique sin recurir a los roles culturales impuestos socialmente. Por más que lo hemos intentado nadie ha sabido describir ese sentimiento. Lo único que tenemos claro es que ser mujer no es lo que quieren que seamos.

No nos sentimos mujeres y sin embargo lo somos. Y tú también. Y lo somos porque hemos nacido con un cuerpo que tiene una serie de características que coinciden con la definición de la palabra mujer: hembra humana adulta. Y a pesar de los mensajes que nos llegan de todas partes diciéndonos que nuestros cuerpos no están bien si no son de una determinada manera, hemos aprendido a sentirnos cómodas en ellos. Y los amamos. Y luchamos para que todas las mujeres del mundo sean libres en sus cuerpos y los amen como lo hacemos nosotras, para que todas las mujeres del mundo sepan que todo lo que han aprendido es mentira, que pueden ser como ellas quieran, llegar a donde se propongan y perseguir sus sueños sin que su biología se interponga en sus caminos, pero sin renegar de ella. Porque los cuerpos de las mujeres son maravillosos y son capaces de hacer cosas asombrosas.

No nos sentimos mujeres pero nos reivindicamos como tales, porque reivindicamos nuestros cuerpos de mujer, en los que habitamos, gracias a los que vivimos y en los que nos sentimos unas privilegiadas en comparación con todas nuestras hermanas que han sido abortadas antes de nacer por tener cuerpo de mujer, y que ni siquiera tuvieron la oportunidad de plantearse cómo se sentían; en comparación con todas las niñas cuyos genitales de mujer han sido mutilados, aunque no se sintieran mujeres; con todas las niñas a las que han casado con hombres que podrían ser sus abuelos y que tampoco saben lo que es sentirse mujer (algunas de las cuales mueren en su misma noche de bodas, sus entrañas físicamente destrozadas por sus esposos); en comparación con todas las mujeres del mundo a las que se repudia y confina cuando tienen la regla, aunque no se sientan mujeres; con las que son vendidas para ser torturadas sexualmente por decenas de hombres al día, aunque no sepan lo que es sentirse mujer; con todas las lesbianas a las que han violado para “corregirlas” aunque no se sintieran mujeres; con todas las mujeres a las que han apedreado por haber sido violadas, aunque tampoco supieran lo que es sentirse mujer…
En definitiva, nos sentimos unas privilegiadas si nos comparamos con todas esas mujeres que tampoco saben lo que es sentirse mujer, que no se sienten mujeres, o que ni siquiera han tenido el privilegio de poder planteárselo, pero que lo son, y que, de haber podido, seguramente habrían elegido nacer hombres sólo para evitar sufrir semejantes torturas y calvarios. Y viendo lo que sufren en el mundo aquellas con las que compartimos cuerpo y biología, nos parecería tremendamente deshonesto por nuestra parte decir que no somos mujeres sólo porque no nos sentimos como tal.

Ser mujer por desgracia no se elige. Ser mujer por desgracia no es un sentimiento. Ser mujer es una cruda realidad, pero no tiene por qué ser nada malo. O por lo menos luchamos para que así llegue a ser todos los días de nuestra vida. Sin descanso.

Porque somos mujeres aunque no nos sintamos como tales, aunque ni siquiera sepamos lo que es sentirse mujer. Como tú.

Un muy fuerte abrazo sororo y amoroso,

Tus hermanas.

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